Luz, la película
Por Liz Jurado
La refracción es la variación brusca de la dirección de la luz y se debe a que esta se propaga a diferentes velocidades. Ese fenómeno hace que a través de un prisma veamos la luz blanca o policromática. Un prisma en geometría está compuesto por polígonos iguales, pero en la película, el prisma desafía a las referencias lógicas y a las convenciones, al final todos vemos la luz de manera diferente.
Luz es una película que nació en Manizales dirigida por Juan Diego Escobar, se desarrolla al interior de una comunidad que vive en las montañas bajo un régimen de dogmas, que empiezan a deconstruirse al interior de la casa quien los predica. A través de una apuesta paisajística que incita a la contemplación, el ritmo de la cinta está marcado por el constante diálogo interno de los personajes en sujeción de la experiencia con la naturaleza como su propio universo, y el desafío a las construcciones que se han tejido a través de ella. Salir al bosque en la noche cuando acecha el demonio, ir al lago donde él habita, escuchar la melodía, escuchar su voz.
La película retrata al ser interior desde la dualidad, con personajes que van evolucionando unos más rápido como Uma y Zion que están llenas de matices, hasta El Señor en el que predomina la sombra, Jesús al que nunca puedes descifrar y Laila, que es un destello de luz al mundo exterior que emerge desde las profundidades.
Es también un viaje pictórico que en ocasiones evoca elementos de lo corpóreo y lo subjetivo de la obra artística Rembrandt, un relato de escenas bellas y grotescas, humanas y divinas, morales y anárquicas como crítica social de Baudelaire dos legados que sirvieron de inspiración para su director, según lo expuso durante la charla académica.
El largometraje manizaleño sin duda marca un hito en la cinematografía de la región, no solo por su apuesta narrativa y estética sino por la acogida y los reconocimientos que ha obtenido en los 19 festivales internacionales en los que ha participado, entre los que se cuenta el legendario Festival de Cine Fantástico de SITGES en Cataluña, España.
Es una luz en la penumbra que reviste al arte en medio de la pandemia y la crisis del sector cultural. Una llama encendida que valdría la pena ver en la pantalla grande.
Comentarios