Pasión en patines
Es sábado 30 de abril y en plena semana santa, el silencio de las calles de Bogotá hacen que pienses que el concreto ajado y las paredes de los edificios grises de polución, también están de retiro espiritual o al menos en una meditación profunda.
Ha sido una semana de descanso y con un sol ardiente, nada que envidiar al clima de Anapoima o Girardot, los sitios para donde se mudó por estos días el ruido de la ciudad; qué se quede allá!!!
Esta mañana vale la pena patinar, pues las calles por fin serán para mí, patinar por la séptima ya no será un suicidio por la cantidad de humo que se traga en la ciclovía y no me someteré a las sirenas de los buses de servicio público o al claxon de las tractomulas cuando realizan su marcha en conmemoración a la Virgen del Carmen. Este día no es así gracias a la obra de Jesús en la cruz, pienso.
Mientras las ruedas de mis patines recién aceitados se deslizan por el pavimento “roñoso” de la séptima con Javeriana, los rayos de sol apuntan al cerro de Monserrate, allá está todo el mundo, pienso, mientras a los lejos veo que dos tipos vienen subiendo en patines y recuerdo una frase que me decía una amiga “nunca es bueno rodar solo”… cuando se acercan me percato de que no se trata de dos hombres sino de Jackye y su amigo.
Ellos se dirigen hacia el parque nacional a jugar un partido de roller derby y nos vamos patinando los tres. Al llegar a la calle 39, subimos hacia la pista de patinaje, mientras ascendemos la ruta corta, que es un angosto camino en medio de la maleza del parque, escuchamos gritos y aplausos que por alguna razón nos empiezan a llenar de energía. ¡Aquí la ciudad está viva!.
Seguimos caminando y los rayos del sol ahora parecen estar de nuestro lado, mientras empezamos a mezclarnos con un grupo de jóvenes con gorras, piercing,tatuajes, cabellos pintados y gafas de sol.
En la pista están haciendo calentamiento las Rock and Roller Quens, vestidas con el nuevo uniforme blanco y otras con el rojo, me doy cuenta de que se trata de un amistoso.
Las pareces de la pista también están tatuadas, toda ha sido adornada con grafittis que han diseñado cuidadosamente cada equipo de Roller Derby, en Bogotá hay 5, pero las Rock and Roller, se han convertido en leyenda porque fueron el primer equipo y han jugado con míticos equipos internacionales.
El pito suena mientras las que llevan la camiseta blanca gritan “a romper huesos!”. El público grita eufórico mientras las ruedas de los patines de cuatro llantas empiezan a sonar sobre la pista. El Roller Derby.
Las patinadoras empiezan a recorrer un circuito delimitado en la pista, con un objetivo claro y es no dejar pasar a la patinadora del grupo opuesto, ya que quien realice más vueltas es el ganador.
A pocos minutos de inicio, se escucha un ruido ensordecedor, se trata del primer “choque” y caen al piso 5 patinadoras, unas encima de otras, luego de perder el equilibrio tras empujarse unas a otras para no dejarse pasar, el objetivo es derribar!!.
Todas las patinadoras llevan puesto un equipo especial de protección que es obligatorio; protector bucal, rodilleras, coderas, antifracturantes para las manos y cascos, estos último, parece ser su parte favorita del vestuario: todos han sido decorados con colores vivos, calaveras, imágenes de zombies, que son sus favoritos y sus nombres que son entre otros chalaca, Bones, Billy Doll, Morgan Dead, Kill Lolita. Solo una, no tiene tatuajes visibles, las otras llevan hasta el cuello tatuado, una vez más las imágenes alusivas hacia la muerte y los zombies, prima en su estética. Una contra estética que representa una nueva belleza que ha surgido de las actividades que han desarrollado las subculturas en los espacios urbanos.
Los aplausos de los asistentes continúan y la emoción crece cada vez que alguna cae al suelo, esta vez la chica que cae, lo hace sobre su cabeza y se rompe la nariz, por unos minutos el tiempo parece detenerse y el silencio absorbe el lugar, sin minutos tensionantes pero la mujer se levanta haciendo una señal de victoria y mostrando su cara ensangrentada, la furia de los asistentes y sus compañeras de grupo se desata y mientras la ovacionan es conducida a un paramédico.
El partido sigue más candente, pues ya se vio sangre
Suena el pito y uno de los árbitros anuncia una falta, ellos, que muy a pesar de feminismo de las roller, la mayoría son hombres, están encargados de vigilar que a la hora de bloquear sólo se utilicen la cadera, los hombros y la espalda, pero nunca los codos ni las manos, ni tampoco las patadas. El hombre explica que una de las chicas del equipo rojo le hizo zancadilla a otra que cayó al piso y le ordenó que saliera del partido.
La tarde avanza en medio de la velocidad y los empujones, el público es cada vez más variado, desde las familias que impresionadas observan el espectáculo, hasta los novios de las roller, que pertenecen a diferentes tribus urbanas, neo nazis, raperos, rash, que son los comunistas, punk, y metaleros. Todos con la indumentaria propia de su grupo.
Aquí aunque muchos no lo crean también existe la belleza y la sensualidad, que es tal vez una de las cosas que más atrae a los espectadores, y es que a pesar de que la mayoría de mujeres que practican este deporte son corpulentas; ellas tienen claro que se han convertido en referentes de belleza para muchas y muchos pues sus medias veladas transparentes y rotas, ligas, faltas chorts cortos, las hacen ver más atléticas y sexies.
En este universo roller prima la simbología feminista, la mayoría tienen el logo que universalmente caracteriza a las manifestaciones de género y es que ellas son así, aunque se dan duro, se protegen así mismas y cuando una le rompe la nariz a la otra todo termina con un abrazo y por qué no, un par de cervezas al final.
Esta mañana vale la pena patinar, pues las calles por fin serán para mí, patinar por la séptima ya no será un suicidio por la cantidad de humo que se traga en la ciclovía y no me someteré a las sirenas de los buses de servicio público o al claxon de las tractomulas cuando realizan su marcha en conmemoración a la Virgen del Carmen. Este día no es así gracias a la obra de Jesús en la cruz, pienso.
Mientras las ruedas de mis patines recién aceitados se deslizan por el pavimento “roñoso” de la séptima con Javeriana, los rayos de sol apuntan al cerro de Monserrate, allá está todo el mundo, pienso, mientras a los lejos veo que dos tipos vienen subiendo en patines y recuerdo una frase que me decía una amiga “nunca es bueno rodar solo”… cuando se acercan me percato de que no se trata de dos hombres sino de Jackye y su amigo.
Ellos se dirigen hacia el parque nacional a jugar un partido de roller derby y nos vamos patinando los tres. Al llegar a la calle 39, subimos hacia la pista de patinaje, mientras ascendemos la ruta corta, que es un angosto camino en medio de la maleza del parque, escuchamos gritos y aplausos que por alguna razón nos empiezan a llenar de energía. ¡Aquí la ciudad está viva!.
Seguimos caminando y los rayos del sol ahora parecen estar de nuestro lado, mientras empezamos a mezclarnos con un grupo de jóvenes con gorras, piercing,tatuajes, cabellos pintados y gafas de sol.
En la pista están haciendo calentamiento las Rock and Roller Quens, vestidas con el nuevo uniforme blanco y otras con el rojo, me doy cuenta de que se trata de un amistoso.
Las pareces de la pista también están tatuadas, toda ha sido adornada con grafittis que han diseñado cuidadosamente cada equipo de Roller Derby, en Bogotá hay 5, pero las Rock and Roller, se han convertido en leyenda porque fueron el primer equipo y han jugado con míticos equipos internacionales.
El pito suena mientras las que llevan la camiseta blanca gritan “a romper huesos!”. El público grita eufórico mientras las ruedas de los patines de cuatro llantas empiezan a sonar sobre la pista. El Roller Derby.
Las patinadoras empiezan a recorrer un circuito delimitado en la pista, con un objetivo claro y es no dejar pasar a la patinadora del grupo opuesto, ya que quien realice más vueltas es el ganador.
A pocos minutos de inicio, se escucha un ruido ensordecedor, se trata del primer “choque” y caen al piso 5 patinadoras, unas encima de otras, luego de perder el equilibrio tras empujarse unas a otras para no dejarse pasar, el objetivo es derribar!!.
Todas las patinadoras llevan puesto un equipo especial de protección que es obligatorio; protector bucal, rodilleras, coderas, antifracturantes para las manos y cascos, estos último, parece ser su parte favorita del vestuario: todos han sido decorados con colores vivos, calaveras, imágenes de zombies, que son sus favoritos y sus nombres que son entre otros chalaca, Bones, Billy Doll, Morgan Dead, Kill Lolita. Solo una, no tiene tatuajes visibles, las otras llevan hasta el cuello tatuado, una vez más las imágenes alusivas hacia la muerte y los zombies, prima en su estética. Una contra estética que representa una nueva belleza que ha surgido de las actividades que han desarrollado las subculturas en los espacios urbanos.
Los aplausos de los asistentes continúan y la emoción crece cada vez que alguna cae al suelo, esta vez la chica que cae, lo hace sobre su cabeza y se rompe la nariz, por unos minutos el tiempo parece detenerse y el silencio absorbe el lugar, sin minutos tensionantes pero la mujer se levanta haciendo una señal de victoria y mostrando su cara ensangrentada, la furia de los asistentes y sus compañeras de grupo se desata y mientras la ovacionan es conducida a un paramédico.
El partido sigue más candente, pues ya se vio sangre
Suena el pito y uno de los árbitros anuncia una falta, ellos, que muy a pesar de feminismo de las roller, la mayoría son hombres, están encargados de vigilar que a la hora de bloquear sólo se utilicen la cadera, los hombros y la espalda, pero nunca los codos ni las manos, ni tampoco las patadas. El hombre explica que una de las chicas del equipo rojo le hizo zancadilla a otra que cayó al piso y le ordenó que saliera del partido.
La tarde avanza en medio de la velocidad y los empujones, el público es cada vez más variado, desde las familias que impresionadas observan el espectáculo, hasta los novios de las roller, que pertenecen a diferentes tribus urbanas, neo nazis, raperos, rash, que son los comunistas, punk, y metaleros. Todos con la indumentaria propia de su grupo.
Aquí aunque muchos no lo crean también existe la belleza y la sensualidad, que es tal vez una de las cosas que más atrae a los espectadores, y es que a pesar de que la mayoría de mujeres que practican este deporte son corpulentas; ellas tienen claro que se han convertido en referentes de belleza para muchas y muchos pues sus medias veladas transparentes y rotas, ligas, faltas chorts cortos, las hacen ver más atléticas y sexies.
En este universo roller prima la simbología feminista, la mayoría tienen el logo que universalmente caracteriza a las manifestaciones de género y es que ellas son así, aunque se dan duro, se protegen así mismas y cuando una le rompe la nariz a la otra todo termina con un abrazo y por qué no, un par de cervezas al final.
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